PASTORES Y
DOBLADORES
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PASTORES
Los pastores
existen en el encierro desde siempre, ya que
en la Edad Media, cuando aun no había
corredores en las calles, ellos eran los
encargados de conducir al ganado a pie,
tanto por el campo, como por las calles de
Pamplona.
En la actualidad hay
entre ocho y diez pastores en el encierro.
Ataviados con uniforme identificativo y
portando una vara, cada uno tiene asignado
su tramo de carrera y se van relevando cada
100 metros aproximadamente. Corriendo tras
los astados, su misión es procurar que la
manada no se disgregue, evitar que los toros
se vuelvan, y mantener alejados a los mozos
que corren detrás de un toro suelto.
Los pastores son
expertos en manejar ganado y en el difícil
arte de recortar reses bravas, pero,
curiosamente, casi ninguno es profesional
del mundo ganadero, sino que durante el
resto del año ejercen profesiones tan
alejadas de la tauromaquia como funcionario,
pescatero o agricultor. Además de trabajar
en el encierro, los pastores sanfermineros
se encargan también de todo lo relacionado
con los astados durante las fiestas
–encierrillo, vaquillas emboladas, festival
taurino matutino o fiesta campera, apartado
de los toros, y sobreros durante la
corrida-.
DOBLADORES
La figura de los dobladores nació en la
década de los años 30 para dar más seguridad
a los mozos que pueblan el ruedo de la plaza
de toros al final del encierro.
Actualmente hay
cuatro dobladores en el ruedo pamplonés,
todos ellos exmatadores de toros, antiguos
novilleros o subalternos, que combinan su
profesionalidad en el mundo taurino con una
gran experiencia en los encierros
pamploneses.
Los dobladores
tienen como misión introducir en los
corrales de la plaza al toro o toros que se
queden despistados deambulando por la arena
de la plaza y poniendo en peligro a los
muchos mozos que allí hay cada mañana en los
instantes finales de la carrera. Los
dobladores portan un capote para citar a los
toros, pero los conducen hasta el corral
arrastrándolo por la arena y sin dar pases a
los animales, pues siempre hay que evitar
que, por la tarde, los toreros puedan decir
que su toro ha sido previamente toreado. |