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El encierro de
Pamplona está regulado por una serie de
normas y costumbres que impone la tradición
secular. Pero además, existe un bando
municipal del Ayuntamiento de Pamplona y una
ley navarra de Espectáculos Taurinos, cuyo
articulado es de obligado cumplimiento para
todos los participantes en la carrera.
Esta
normativa, que si se infringe lleva
aparejada sanciones administrativas en forma
de multas, señala una serie de
prohibiciones, entre las que destacan:
- No se permite
correr a los menores de 18 años.
- Está prohibido
situarse fuera de los espacios acotados por
la policía antes de comenzar la carrera.
- No está permitido
resguardarse en el quicio de portales,
rincones o ángulos muertos del recorrido
antes de que lleguen los toros.
- Los portales
vecinales y locales comerciales deben tener
sus puertas siempre cerradas.
- Está prohibido
correr bajo los efectos del alcohol o las
drogas.
- No se permitirá
portar cámaras de fotos o video, ni calzar o
vestir inapropiadamente para la carrera.
Tampoco se permitirá portar objetos
voluminosos que impidan el buen desarrollo
de la carrera o que estorben a los demás
participantes, como mochilas, paquetes,
grandes sombreros, etc.
- Queda
terminantemente prohibido citar a las reses
o llamar su atención por cualquier medio.
Esta norma será especialmente seguida en el
ruedo de la plaza de toros.
- No se puede
agarrar, hostigar, recortar o volver a los
toros; hay que ayudar a que la manada corra
en el sentido correcto del encierro -nunca
al revés-, y que la carrera dure lo menos
posible.
Antes de la carrera, la
megafonía instalada en la plaza del
Ayuntamiento anuncia estas prohibiciones en
castellano, inglés y francés, y el alcalde o
el concejal de protección ciudadana, más el
jefe de la policía municipal, inspeccionan
el trayecto para comprobar que la normativa
se cumple. |